Relámpagos Vol. 4 - Jan de Jager

Explorar, 296 páginas, 2023.

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Todo lo que Jan de Jager manifiesta ha ocurrido, ocurre o pudiera haber ocurrido, es decir la transformación del acontecer humano en metáfora dialéctica es sorprendente, pero le ha pasado a Piglia, a Arlt y al Paradigma Borges, de donde han salido todos los argentinos a hacer literatura. Vamos al grano, no lo estoy comparando, para nada, sería una banalidad, pero he usado el recurso de citar algunas de sus dotes paradigmáticas en su acto creativo de escribir, para poder desembocar al corazón del sintagma “Jan de Jager”, relampagueando vitalicio en un acto de transformación continua: nacionalidad, verdad, color, raza, sexo, porque él también pertenece a la escuela donde el corresponder lo hasta ahora nunca relacionable, con un saber y técnicas inéditas, hace una serie de novedades sabrosas y atractivas.

El gran trabajo de estos libros oportunamente editados por Viajera, es que al menos esta ráfaga de relámpagos ha quedado oleada, editada y sacramentada para que pueda ser leída, elucubrada, reflexionada o detestada por los lectores. Al menos el primer paso está dado.

Julia Wong Komt

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Humankind cannot bear too much reality

Es un libro de tan perfecta, deslumbrante belleza, arrolladora inteligencia e irrefutable verdad científica, que todos los que lo leyeron, perdieron el juicio.

Por piedad y por pudor, no lo transcribiré a continuación, sino que en cambio y a cambio, consignaré los resultados de mis pobres, precarios esfuerzos literarios.

Esconderé el horrendo portento de forma inhallable.

Lo sepultaré, oculto en el vientre de un pulpo, hervido, envuelto en sedas doradas y azules, y debajo de tres bellotas.

Seguidamente beberé leche de camella, y bailaré.

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El señor Ramón

El señor Ramón anda por los cincuenta o cincuenta y dos años y es un hombre fornido, bigotudo, colorado, un hombre sano, por fuera y por dentro, que lleva una vida honesta de viejo menestral, levantándose al alba, bebiendo vino tinto y tirando pellizcos en el lomo a las criadas de servir. Cuando llegó a Madrid, a principios de siglo, traía las botas al hombro para no estropearlas.

Su biografía es una biografía de cinco líneas. Llegó a la capital a los ocho o diez años, se colocó en una tahona y estuvo ahorrando hasta los veintiuno, que fue al servicio. Desde que llegó a la ciudad hasta que se fue quinto no gastó ni un céntimo, lo guardó todo. Comió pan y bebió agua, durmió debajo del mostrador y no conoció mujer. Cuando se fue a servir al rey dejó sus cuartos en la caja postal y, cuando lo licenciaron, retiró su dinero y se compró una panadería; en doce años había ahorrado veinticuatro mil reales, todo lo que ganó: algo más que una peseta diaria, unos tiempos con otros. En el servicio aprendió a leer, a escribir y a sumar, y perdió la inocencia. Abrió la tahona, se casó, tuvo doce hijos, compró un calendario y se sentó a ver pasar el tiempo. Los patriarcas antiguos debieron ser bastante parecidos al señor Ramón.

Camilo José Cela, La colmena

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Inservible máquina del tiempo




...y pongamos
       que vivimos
 
   toda la vida

      tres o cuatro minutos en el futuro...

Jan de Jager