Me deja dicha - Alicia Saliva

56 páginas, 2018.

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Este delicado y singular poemario está atravesado por el intento de decir, de dejar dicho, de tocar lo que se dice, y decir lo que se toca; y, paralelamente, por la noción de que no es posible dejarlo todo dicho porque una vida no se dice / así nomás; y porque: [...] hay otra parte, no sé si quedó dicha o sobrevuela.

Sobrevuela. Lo no dicho sobrevuela. Como así también sobrevuela una premisa que sí es dicha –dichosa– anunciada y enunciada en el Prólogo del libro; la única ley que todo lo abarca, el verdadero hilo que todo lo hilvana, la advertencia inicial a partir de la cual sobrevendrá un ciclón que te deja girando sobre un eje perdido. Es una puntada inicial que se nos señala con sencillez y claridad, unívocamente, y que, además, no deja escapatoria: no se puede no amar.

Mónica Rosenblum

Alicia Saliva despliega un exquisito laberinto de espejos para el lector. A partir de La Anunciación a María de Paul Claudel, la poeta sigue la pista de su protagonista, Violaine, una pista de colores, emociones, palabras y piezas musicales. Ese hilo invisible que trama en sus letras, en la voz que dialoga, va armando una figura femenina que se transforma y que halla, en el decir, su felicidad. La dicha es un tesoro que surge de la lectura y la escritura, en ese lugar íntimo que Alicia –la autora que se espeja también en la niña que va tras el conejo blanco– pone en escena, lleno de encanto y complicidad.

Karina Macció

*

Me deja dicha

la hoja estaba en blanco
el corazón no imaginaba
le iban a escribir
indeleble
a dejarle tanto dicho
letra a letra rasguido bajito
con las uñas
en mis cuerdas
un puñado
de riesgos de rasgos
a veces derrotados
otras de una dicha
que me viene a buscar
entre las calles porteñas
yo
papel rozado
basta raspar un poco
me espolvoreen tus palabras
para dejarme dicha
como carta antigua
dedicada
yo lleve tu perfume
por entre mares
único relato
de dos para decir
que la vida nos llegó
y nos sobra
                         por todos lados

*

No tengo ojos


Las sombras son tan importantes
como la luz.

Charlotte Brönte


pedí cuchillo
para cortar bajo mi seno
lo viste
visto la oscura lepra
la del cuerpo
lenta devora
amarga y marchita
solo
                          solamente
lo que no es añoranza
porque no hay negrura
amargamara
que me tape el alma
la llevo como puerta abierta
despejada

alguien tejerá para sus hijos
en algún otro lugar
con mi luz

yo armo días adentro
levanto hogueras
en esta gruta
bajo las concavidades
de mis ojos ausentes
ves lo que yo veo?

podés tocar mis letras
dejo relieves para seguirlas
hallarlas y hollarlas
libro de secretos
a ver a ver
ibi oculus
en ellas hay visión
a mis pasos se les oye el dolor
porque una vida no se dice
así nomás
se cuenta cerrado
                          –perdón que lo diga, quien leyere–
si no viene alguien
a darme paso

Alicia Saliva